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Latte de vainilla ❄

Cuando tenía 9 años quise probar el café. Mi abuela lo tomaba como agua y al decirle lo que me inquietaba fue ella misma la que me preparo una taza y la lleno hasta la mitad. Al principio el sabor amargo no me gusto, pero el azúcar me ayudó... La abuela siempre se sirve el café hasta por rebasar la taza esta. 
Nunca se lo termina, siempre lo deja a la mitad.

Odia ver las cosas a medio llenar. 
2 tazas al día se tomaba mi abuela, me acostumbre a ello al tiempo pasar. 
13 años y ser delgada y perfecta se volvió mi deber. 
El pensamiento de la abuela decía que el café ayudaba al peso perder. 
Yo tenia el control. 
2 tazas de latte al día, 2 tazas de té verde por las noches. 
Las manos frías cual invierno. 
Los labios secos cuán cuaderno.

15 años y un chico lindo, 
Con ojos miel y linda sonrisa,
Viene a mi vida como la brisa...
Se retira muy deprisa.

Llorando en el suelo mi abuela me encontraba 
Con el corazón destrozado, los ojos inflamados, las manos temblando. 
Me abrazaba, me levanto y una taza de latte me preparaba.

Se volvió una rutina,
El olor a café significaba "todo va a estar bien" 
16 años, tristeza, abandono, olvido y rechazo.
Todo lo malo el café terminaba llevándoselo. 
Así que tratando de entender, al fin lo puedes ver.

Tomo latte para no llove.
Tomo latte para estar bien.
Tomo latte para olvidar. 
Tomo latte para a mi abuela recordar. 
Pero sobre todo tomo latte para recordar que hubo un ayer, y que un mañana habrá.
 
Luna


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